Otros 100 Millones para Novell de parte de Microsoft

Otros 100 Millones para Novell de parte de Microsoft

Desde que Novell firmó un convenio con Microsoft se levantó en la red una sombra de dudas alimentada por saber el verdadero interés de Microsoft por ser aliado de Novell, muchas especulaciones se han dado pero lo que si es seguro, es que el dinero se ha movido y eso es lo que le interesa a los dos CEOs de estas grandes compañías.

Ahora después de varios meses de firmado el acuerdo de cooperación, Microsoft ha anunciado que el próximo 1 de noviembre pagará 100 millones de dólares a Novell por concepto de cuotas adicionales por suscripción esto quiere decir que los clientes de Microsoft están interesados en seguir adquiriendo los diferentes productos Open Source de Novell y además es más dinero para seguir invirtiendo en el plan de integración de tecnologías que llevan a cabo estas compañías para beneficio de sus propios clientes.

De esta manera Novell sigue ganando (según el propio anuncio de Microsoft, en los primeros 18 meses del acuerdo Novell ya había facturado más de 157 millones de dólares en certificados, el 65% de la asignación inicial) y haciendo controversia por aceptar la cláusula del acuerdo que decía que ninguna parte demandaría a la otra o a sus clientes por cuestión de patentes, mostrando una posición contraria frente a la comunidad que siempre ha visto el uso «comercial» de desarrollos que no se han hecho con fines comerciales.

Microsoft se ve comercialmente presionada por sus clientes para que sus productos sean tecnológicamente interoperables con soluciones de código abierto, su asociación con Novell les permite estar más fuertes ante otras opciones del mercado.

Qué era exactamente el acuerdo

El acuerdo original se firmó en noviembre de 2006, por cinco años, y su mecanismo era poco habitual: Microsoft compraba certificados de suscripción de SUSE Linux Enterprise Server a Novell y los entregaba a sus propios clientes de Windows Server, que así podían canjearlos por soporte de Novell. En la compra inicial Microsoft adquirió certificados por 240 millones de dólares. El anuncio del 20 de agosto de 2008, recogido en el comunicado oficial de Microsoft, sumaba hasta 100 millones más, con efecto desde el 1 de noviembre de 2008, para herramientas, soporte, formación y recursos de migración hacia SUSE Linux Enterprise.

La demanda no era teórica: entre los clientes que ya combinaban Windows Server y SUSE Linux Enterprise estaban Wal-Mart, HSBC, Renault, Southwest Airlines y BMW. Eran empresas con centros de datos mixtos que necesitaban que ambos mundos funcionaran juntos, no un discurso sobre qué sistema era mejor.

Por qué generó controversia

La parte polémica nunca fue el dinero, sino la cláusula de patentes: ninguna de las dos partes demandaría a la otra ni a sus clientes por cuestiones de patentes. Para una parte de la comunidad del software libre, eso sonaba a que Novell aceptaba la idea de que Linux necesitaba la venia de Microsoft en materia de patentes, y a que un acuerdo entre dos empresas decidiera algo que afectaba a todo un ecosistema. Para Microsoft y Novell, en cambio, esa «tranquilidad en propiedad intelectual» era precisamente el producto que vendían a las empresas: poder correr entornos mixtos sin miedo a una demanda.

Qué pasó después

El acuerdo cumplió su ciclo y las empresas siguieron caminos distintos. En 2011 Attachmate Group adquirió Novell por 2.200 millones de dólares y SUSE quedó como unidad de negocio independiente dentro del grupo. En 2014 Micro Focus absorbió Attachmate, y en 2019 vendió el negocio de SUSE a la firma de inversión EQT, con lo que SUSE volvió a ser una empresa independiente centrada en Linux empresarial.

Qué queda vigente de aquel acuerdo

Lo que en 2008 era una noticia polémica hoy es el paisaje normal: casi ninguna empresa grande corre un solo sistema operativo, y la interoperabilidad entre Windows y Linux ya no se negocia en acuerdos entre dos compañías, se da por sentada en la nube, en los contenedores y en las herramientas de virtualización. El acuerdo Microsoft-Novell no resolvió el debate sobre patentes y software libre, pero sí demostró algo más práctico: cuando los clientes exigen entornos mixtos, hasta los rivales históricos terminan vendiendo el puente entre ambos.