Proteger tu cuenta Gmail del Hijacking de sesión

Portátil con pantalla de inicio de sesión protegida con candado

Aunque entrar a una cuenta de correo mediante Hijacking (secuestro de sesiones o cookies) no es nada nuevo, últimamente se ha hablado mucho de ello gracias a la conferencia dada por Robert Graham en la última entrega del Black Hat realizado en Las Vegas, incluso han sido liberadas las herramientas Hamster y Ferret que facilitan las cosas.

En hackszine.com han publicado un artículo titulado HOWTO: secure Gmail to prevent session hijacking en el cual explican los pasos a seguir para evitar ser víctima del robo de sesión por medio de hijacking.

Los pasos a seguir son los siguientes:

  1. Ingresar siempre por https://mail.google.com/mail/
    Si no ingresamos por https://mail.google.com/mail nuestra información se transmite por http simple y sin cifrar, cosa que no pasa si escribimos https:// lo que indica a Gmail que queremos hacer uso del protocolo http seguro para que nuestra sesión permanezca cifrada.
  2. Ser precavido y no hacer clic en enlaces mientras se tenga la sesión abierta.
    Mientras tengamos el correo abierto, tratemos de no navegar en otros sitios, ya que es posible que nuestra información sea robada al navegar por páginas con código malicioso.
  3. Cerrar todas las pestañas y ventanas del navegador antes de abrir la sesión.
  4. Eliminar archivos temporales y cookies al terminar de leer nuestro correo
    Hacer esto garantiza que ya no tendremos nuestros datos almacenados en el disco y por lo tanto no nos podrán robar estos (esto es muy recomendado especialmente cuando naveguemos en un café)

Qué cambió desde 2007

El primer consejo de la lista, entrar siempre por HTTPS, hoy ya no depende de ti: Gmail cifra toda la sesión por defecto desde hace años, y el navegador te avisa si una página intenta servirte el correo sin cifrado. Eso cerró la puerta más fácil del sidejacking en redes abiertas, la que demostraron Hamster y Ferret en 2007 escuchando el tráfico de una red Wi-Fi sin cifrar.

Pero el robo de sesión no desapareció, cambió de forma. Hoy el atacante rara vez escucha tu red: busca que le entregues la sesión tú mismo, con una página de inicio de sesión falsa, una extensión maliciosa del navegador o un programa que roba las cookies directamente de tu equipo. Por eso los consejos de 2007 siguen siendo el fondo, pero ya no bastan solos.

Cómo proteger tu Gmail hoy

Activa la verificación en dos pasos, o mejor, las llaves de acceso. Con un segundo factor, una contraseña robada no basta para entrar. Las llaves de acceso (passkeys) van un paso más allá: no hay código que un atacante pueda interceptar ni reutilizar.

Revisa tus dispositivos y sesiones. En myaccount.google.com/security puedes ver desde qué equipos y lugares está abierta tu cuenta y cerrar todas las demás sesiones con un clic. Hazlo cada cierto tiempo, y siempre después de usar un equipo que no es tuyo.

Desconfía del correo que te pide entrar de nuevo. Si un mensaje te lleva a una página que parece Gmail y te pide la contraseña, no entres desde ese enlace: escribe tú mismo la dirección en el navegador. El phishing sigue siendo la forma más común de robar una sesión.

Cuida el navegador tanto como la contraseña. Instala extensiones solo de fuentes conocidas, mantén el navegador actualizado y no guardes la sesión abierta en equipos compartidos. En un café o en un equipo público, usa una ventana de incógnito y cierra la sesión al terminar, que es la versión moderna del cuarto consejo de 2007.

Si sospechas que te robaron la sesión

Cambia la contraseña desde un equipo limpio, cierra todas las demás sesiones desde la configuración de seguridad y revisa dos cosas que los atacantes suelen tocar en silencio: las reglas de reenvío y los filtros de Gmail, que usan para desviar o esconder correos, y el correo y el teléfono de recuperación, por si los cambiaron para mantener el acceso. Si encuentras algo que no pusiste tú, elimínalo antes de dar la cuenta por recuperada.