Descubra lo que un atacante vería en su empresa en Bogotá, antes de que lo explote.
Hacking Ético real para empresas de Bogotá: simulamos ataques con las mismas técnicas que usaría un adversario, con hallazgos priorizados por riesgo real y retest de las correcciones.

Bogotá no se parece a ninguna otra ciudad del país a la hora de pedir un Pentesting. Aquí tienen sede la mayoría de los bancos, aseguradoras y grandes corporativos que operan en Colombia, junto con las entidades del orden nacional y distrital y las multinacionales que entraron al mercado andino por la capital. En nuestra experiencia, esa concentración cambia el perfil del riesgo: un ejercicio de hacking ético en Bogotá casi nunca se agota en el portal web público. Arranca por las puertas laterales: la cuenta de correo corporativo con la misma contraseña de siempre, el portal de clientes que se publicó con prisa, el desarrollo interno que nadie documentó y las aplicaciones que mueven los pagos de mayor valor del país.
En resumen: DragonJAR SAS, empresa colombiana de seguridad informática ofensiva con sede en Manizales (comunidad desde 2001, empresa desde 2012), realiza hacking ético real para empresas de Bogotá, con informes ejecutivo y técnico en español, priorizados por riesgo de negocio, y retest de las correcciones.
Tabla de Contenido
Bogotá: la capital económica e institucional de Colombia
Bogotá concentra el corazón financiero, institucional y empresarial del país: allí operan la mayor parte de los bancos, aseguradoras y grandes corporativos, junto con entidades del orden nacional y distrital y una red densa de empresas de servicios profesionales, salud y educación. La ciudad también es el principal punto de llegada de multinacionales y de inversión extranjera, lo que mantiene en permanente movimiento operaciones, contratos y pagos de alto valor.
Esa concentración tiene un efecto directo en el panorama digital: la ciudad mueve cada día un volumen enorme de transacciones electrónicas, banca en línea, facturación electrónica y comercio digital, y una parte importante de la fuerza laboral del país gestiona sistemas, datos de clientes y accesos privilegiados desde la capital. En las empresas bogotanas, la ciberseguridad no es un tema aislado de sistemas: es una condición de continuidad del negocio y de cumplimiento frente a las obligaciones de protección de datos personales que ya exige la normativa colombiana.
Riesgos de ciberseguridad por sector en Bogotá
El riesgo no se reparte igual en la capital. Estos son los patrones que más vemos en la práctica:
Finanzas y seguros
Donde hay pagos de alto valor hay atacantes pacientes. Los casos más comunes: phishing dirigido a personal financiero con pretextos de pagos y facturas, compromiso de cuentas de correo corporativo por credenciales débiles o reutilizadas, y fraude en banca electrónica originado en equipos comprometidos. Una sola cuenta con acceso a pagos puede abrir la puerta a un fraude de impacto mayor.
Entidades públicas y sus contratistas
Las entidades del orden nacional y distrital concentran datos de millones de ciudadanos. Aquí el riesgo no es solo económico: una filtración de datos personales tiene consecuencias legales directas y daño reputacional inmediato, y los contratistas que se conectan a sus plataformas amplían la superficie de ataque.
Salud
Clínicas, hospitales y EPS gestionan datos sensibles de salud a gran escala. El ransomware contra este sector es especialmente crítico porque interrumpe citas, procedimientos y atención: el costo se mide en operación detenida, no solo en datos.
Comercio y servicios digitales
Portales de comercio electrónico, plataformas de facturación y aplicaciones de clientes son el objetivo diario de ataques automatizados: inyección de código, exposición de APIs y credenciales filtradas en repositorios públicos aparecen en casi todos los ejercicios que ejecutamos en la ciudad.
Conocer el estado real de esa exposición antes de que un atacante la descubra es precisamente lo que aporta el hacking ético.
Qué exige la regulación en Colombia
En Colombia el pentesting no es solo una buena práctica: hay marco legal que lo vuelve relevante para la gestión del riesgo.
La Ley 1273 de 2009 tipificó los delitos informáticos en el país: acceso abusivo a un sistema informático, obstaculización ilegítima, interceptación de datos, daño informático y uso de software malicioso, entre otros. Es decir, la misma ley que castiga al atacante es la que delimita el terreno: un ejercicio de hacking ético se ejecuta con autorización expresa y por escrito, con reglas de juego claras, y deja evidencia de que la empresa tomó medidas diligentes frente a esas amenazas.
La Ley 1581 de 2012 de protección de datos personales obliga a toda empresa que trate datos de colombianos a adoptar medidas de seguridad apropiadas, y la Superintendencia de Industria y Comercio puede sancionar el incumplimiento. Un informe de pentesting con hallazgos priorizados y evidencia de remediación es una de las formas más sólidas de demostrar diligencia ante esa obligación.
Para las entidades vigiladas por la Superintendencia Financiera, además, la gestión del riesgo cibernético es una exigencia supervisada: auditorías de seguridad periódicas forman parte de lo que se espera de un sistema financiero sano.
Beneficios medibles de un hacking ético bien ejecutado
Un ejercicio serio deja resultados que se pueden verificar, no promesas:
- Mapa real de exposición, priorizado por riesgo: cada hallazgo con evidencia de explotación, severidad y ruta de ataque, para que el equipo técnico sepa por dónde empezar.
- Re-test de las correcciones: cuando su equipo corrige una vulnerabilidad, la verificamos de nuevo. Sin esa segunda pasada, el informe queda en buenas intenciones.
- Hallazgos validados: todo lo reportado fue explotado o confirmado manualmente; nadie pierde semanas persiguiendo alertas de un escáner.
- Dos lecturas del mismo informe: detalle técnico para el área de TI y resumen ejecutivo para la dirección, en español, con recomendaciones prácticas de remediación.
- Evidencia de diligencia: documentación que respalda el cumplimiento de las obligaciones de seguridad de la información frente a reguladores, clientes corporativos y socios.
Por qué DragonJAR para hacking ético en Bogotá
DragonJAR nació en 2001 como comunidad de seguridad informática y opera como empresa desde 2012. Ese recorrido largo se nota en la práctica: hemos auditado empresas de sectores variados —financiero, salud, gobierno, comercio y servicios— y sabemos que un banco en Bogotá no se evalúa igual que una clínica o una entidad pública.
Nuestro trabajo se rige por ética, transparencia y responsabilidad: alcance autorizado por escrito, discreción total sobre lo encontrado y respeto por la integridad de los sistemas. Los informes van más allá de la lista de vulnerabilidades: buscan aportar valor al negocio, señalando dónde concentrar el esfuerzo de remediación.
Preguntas frecuentes sobre el hacking ético en Bogotá
¿Cuánto dura una prueba de hacking ético?
Depende del alcance. Una aplicación web de tamaño medio suele evaluarse en dos a cuatro semanas entre pruebas y re-test; una infraestructura completa con varios segmentos puede tomar más. El cronograma se define por escrito antes de empezar.
¿Tienen que suspender operaciones durante el pentesting?
No. Se acuerdan ventanas de prueba, reglas de juego y contactos de emergencia. Las pruebas más agresivas se programan en horarios de bajo tráfico para no afectar la operación.
¿La prueba es presencial en Bogotá o remota?
Ambas. Gran parte del trabajo —aplicaciones web, infraestructura externa— se ejecuta de forma remota con la misma calidad; la modalidad presencial se usa cuando el alcance lo exige (red interna, ingeniería social física, revisión de controles en sitio).
¿Qué recibimos al final, solo un informe técnico?
Recibe el informe técnico detallado con evidencia de cada hallazgo, un resumen ejecutivo priorizado por riesgo para la dirección y una sesión de presentación de resultados donde resolvemos dudas con su equipo.
¿Cada cuánto deberíamos repetir el ejercicio?
Como mínimo una vez al año, y siempre después de cambios relevantes: una aplicación nueva o rediseñada, una migración a la nube, una fusión o un incidente de seguridad.
¿Cómo protegen la confidencialidad de nuestros datos durante la prueba?
Todo ejercicio se ampara en un acuerdo de confidencialidad, se trabaja con datos enmascarados cuando es posible y los hallazgos se entregan por canales seguros. La discreción es parte del trabajo, no un extra.
¿Cuánto cuesta y cuánto tarda un hacking Ético en Bogotá?
Depende del alcance: cuántas aplicaciones, APIs, direcciones IP o sedes entran, la profundidad de la prueba y las ventanas disponibles. El costo y el plazo se confirman en la propuesta que recibe tras solicitarla. Solicitar cotización.
Conclusión
En Bogotá se concentra buena parte del riesgo digital del país, y también buena parte de su capacidad de respuesta. El hacking ético le dice, con evidencia, dónde está expuesto antes de que lo descubra un atacante. Si su empresa opera en la capital, ese conocimiento no es opcional: es la base para decidir dónde invertir en seguridad este año.
Solicite su servicio de hacking ético en Bogotá
Antes de decidir, hágase estas preguntas: ¿cuándo fue la última vez que alguien probó sus sistemas desde la perspectiva de un atacante? ¿Sabe qué ven sus aplicaciones desde internet hoy mismo? ¿Tiene inventario actualizado de todo lo que está publicado? Si alguna respuesta le incomoda, es momento de un ejercicio serio.
Al llenar el formulario, un especialista revisa su caso y le devuelve un diagnóstico de alcance: qué conviene probar, qué modalidad (caja negra, gris o blanca), tiempos estimados y qué no hace falta tocar. Sin compromiso y sin tecnicismos de venta: la llamada de descubrimiento es para entender su operación y recomendarle el alcance correcto.
DragonJAR ejecuta hacking ético y pentesting para empresas en Bogotá y toda Cundinamarca, con cobertura remota y presencial. Conozca nuestros servicios de seguridad informática y agende su llamada de descubrimiento sin costo.