Descubra lo que un atacante vería en su empresa en el Perú, antes de que lo explote.
Pentesting continuo real para empresas de el Perú: simulamos ataques con las mismas técnicas que usaría un adversario, con hallazgos priorizados por riesgo real y retest de las correcciones.

Su empresa no espera un año para cambiar: despliega una actualización, integra un proveedor, abre un módulo nuevo en la banca en línea o conecta un sistema más a la operación. El problema es que cada cambio reabre la puerta. En el Perú —el país con mayor actividad de malware en América Latina según la telemetría de ESET—, una prueba de seguridad puntual caduca la semana siguiente al despliegue. El Pentesting continuo en el Perú mantiene la validación al ritmo de sus cambios: ciclos recurrentes de pruebas, sincronizados con sus despliegues, para que ninguna versión nueva salga a producción sin haber sido atacada primero en un entorno controlado.
En resumen: DragonJAR SAS, empresa colombiana de seguridad informática ofensiva con sede en Manizales (comunidad desde 2001, empresa desde 2012), realiza pentesting continuo real para empresas de el Perú, con informes ejecutivo y técnico en español, priorizados por riesgo de negocio, y retest de las correcciones.
Tabla de Contenido
Por qué las empresas del Perú son objetivo
El Perú no aparece en el mapa del cibercrimen por casualidad. El análisis de ESET sobre el mapa del cibercrimen en América Latina ubica al país en el primer lugar de actividad de malware en la región, por encima de México, Argentina, Brasil y Colombia, y señala que en varios casos el Perú fue el punto inicial de campañas que luego se propagaron a otros países (altagamape.com).
La composición de la amenaza lo confirma. En los ESET Security Days 2025 se presentó que, en el Perú, el phishing representa el 34% de las detecciones, seguido por los infostealers (16%) —malware que roba credenciales e información bancaria sin dejar rastro— y el ransomware (14%) (informeactual.com). Además, el país concentra el 6% de las detecciones globales de ataques con la técnica ClickFix, usada para robar credenciales (pressperu.com). Y el sector financiero está en la mira: el phishing afectó al 79,6% de las organizaciones bancarias encuestadas en la región (ESET Security Report).
Minería con sistemas de gestión y operación conectados, banca con miles de usuarios en canales digitales, agroexportación y logística moviéndose por el Callao las 24 horas, telecomunicaciones y un Estado que digitaliza trámites: cada uno de esos sectores opera plataformas que no se detienen, y por eso acumulan cambios —despliegues, integraciones, nuevos módulos— que introducen vulnerabilidades entre una prueba anual y la siguiente. Esa es la brecha que el modelo continuo está diseñado para cerrar.
Perú: minería, banca y agroexportación con operación digital permanente
El Perú concentra su actividad económica en la minería, la banca y los servicios financieros, la agroexportación y el comercio exterior a través del puerto del Callao y la capital Lima. Las empresas peruanas —mineras, bancos, agroexportadoras y operadoras logísticas— dependen de plataformas digitales que operan de forma continua: banca en línea con miles de usuarios, sistemas de gestión minera y portuaria, y plataformas de comercio exterior que negocian con contrapartes en todo el mundo las 24 horas.
Ese perfil exige validación continua, no puntual: las plataformas que nunca se detienen acumulan cambios que introducen vulnerabilidades entre una prueba y otra. Un pentesting continuo valida de forma recurrente que esos entornos resistan ataques reales a medida que evolucionan, algo crítico donde una intrusión en banca en línea, en sistemas mineros o en plataformas logísticas compromete fondos, operaciones o datos de miles de clientes y proveedores.
Errores típicos que se ven en la región
Trabajando con empresas de operación continua aparecen los mismos patrones, una y otra vez:
- Desplegar sin revalidar: la aplicación se probó hace ocho meses; desde entonces salieron doce versiones. Cada una pudo introducir una falla nueva que nadie verificó.
- Credenciales y accesos sin control: cuentas de servicio con contraseñas débiles, accesos de proveedores y contratistas que nadie revisa, y ausencia de autenticación multifactor en accesos remotos.
- APIs expuestas sin el mismo rigor que la web: la app móvil y las integraciones con terceros consumen APIs que nunca pasaron por una prueba de intrusión.
- Segmentación débil: la red corporativa y los sistemas operativos o de planta se tocan más de lo que el diagrama dice, y un atacante que entra por una oficina puede moverse lateralmente.
- Phishing sin entrenamiento medido: el personal recibe charlas, pero nadie ha medido cuántos caerían ante una campaña real dirigida.
- Respaldos que nadie probó a restaurar: existen en el papel; ante un ransomware de doble extorsión se descubre que no sirven.
Ninguno de estos errores se corrige con una prueba anual. Se corrigen con validación recurrente y con la disciplina de volver a probar después de cada corrección.
Tipos de prueba recomendados para un programa continuo
Un programa de pentesting continuo combina ciclos profundos periódicos con validación permanente entre ciclos. Según el sector, los componentes recomendados son:
- Pentesting de aplicaciones web y APIs: banca en línea, portales de clientes, plataformas de comercio exterior y las APIs que consumen las apps móviles. Es el núcleo del programa: lo que está expuesto a internet se prueba en cada ciclo.
- Pentesting de aplicaciones móviles: apps bancarias y de servicios, con revisión de almacenamiento local, comunicaciones y lógica de negocio en el cliente.
- Infraestructura y nube: validación recurrente de la superficie expuesta —puertos, servicios, configuraciones— que cambia con cada despliegue o migración.
- Ingeniería social y phishing simulado: campañas controladas y periódicas contra el personal, con medición de resultados ciclo a ciclo para verificar que la capacitación funciona.
- Pruebas a redes inalámbricas y accesos remotos: oficinas, plantas y sedes con conectividad que crece sin inventario centralizado.
- Re-test continuo: cada vulnerabilidad corregida se vuelve a probar. Sin esta pieza, el programa es solo una lista de hallazgos; con ella, es una mejora medible.
La diferencia entre este modelo y el pentest anual es el calendario: aquí la prueba se sincroniza con sus despliegues y sus cambios, no con el aniversario del contrato.
Cómo trabaja DragonJAR: el modelo continuo
DragonJAR nació como comunidad de seguridad informática en 2001 y opera como empresa desde 2012, ejecutando pruebas de intrusión para empresas en América Latina. En el modelo continuo, el trabajo se organiza en ciclos de prueba recurrentes alineados con sus ventanas de despliegue: se acuerda el alcance por ciclo —qué aplicaciones, qué infraestructura, qué vectores—, se ejecuta la prueba, se entrega el informe y se re-testea cada corrección antes del siguiente ciclo.
- Re-test ilimitados: cada vulnerabilidad corregida se verifica de nuevo. En un programa continuo, esta es la pieza que convierte hallazgos en riesgo realmente reducido.
- Hallazgos validados: lo reportado fue explotado de forma controlada. Su equipo remedia sobre hechos, no sobre sospechas del escáner.
- Informes en español, orientados al negocio: hallazgos priorizados por riesgo con evidencia, recomendaciones prácticas y seguimiento ciclo a ciclo para que la dirección vea la evolución.
- Confidencialidad contractual: acuerdos de confidencialidad y manejo estricto de la información en cada proyecto.
- Cobertura remota y presencial: ejecución remota para los ciclos recurrentes y presencia en sitio cuando el alcance —plantas, sedes, revisiones físicas— lo requiere.
Vale la pena distinguir este modelo del análisis de vulnerabilidades: el escaneo automatizado es un buen insumo entre ciclos —detecta debilidades conocidas rápido—, pero no demuestra impacto. El pentesting continuo es manual y adversarial en cada ciclo: intenta explotar, encadenar fallas y responder la única pregunta que importa, si un atacante real podría llegar a sus datos o detener su operación con lo que cambió desde la última prueba.
Normativa aplicable en el Perú
El Perú tiene uno de los marcos más desarrollados de la región, y varias de sus normas empujan directamente hacia la validación periódica.
La Ley No. 29733, Ley de Protección de Datos Personales (2011), reglamentada por el Decreto Supremo 003-2013-JUS, impone a quienes administran bancos de datos el deber de adoptar las medidas técnicas, organizativas y legales necesarias para garantizar su seguridad, y reconoce a los titulares los derechos de información, acceso, rectificación, cancelación y oposición. La Autoridad Nacional de Protección de Datos Personales supervisa su cumplimiento (Manual de la Defensoría del Pueblo).
En lo penal, la Ley No. 30096, Ley de Delitos Informáticos (2013), modificada por la Ley 30171 (2014), tipifica el acceso ilícito, el atentado contra la integridad de datos y sistemas, y el fraude informático, entre otros. En enero de 2026 el Decreto Legislativo 1700 incorporó el artículo 12-A: la adquisición, posesión y tráfico ilícito de datos informáticos, credenciales o bases de datos personales se sanciona con cinco a ocho años de prisión (LP Derecho).
Para el sector público y sus proveedores, el Decreto Legislativo 1412, Ley de Gobierno Digital (2018), define la seguridad digital como el estado de confianza en el entorno digital y exige que los servicios digitales se presten en condiciones seguras. Y en el sistema financiero, la Resolución SBS N° 01741-2026 (publicada en El Peruano el 2 de julio de 2026) obliga a bancos, cajas y financieras a comunicar por medios masivos, dentro de las 24 horas, los incidentes de ciberseguridad significativos que afecten a sus usuarios, y a notificar directamente a los clientes afectados en 10 días hábiles (andina.software). La norma entra en vigencia a los 360 días de publicada: el estándar regulatorio ya apunta a detección y respuesta rápidas, y un programa continuo es la forma operativa de estar a la altura.
Como en toda prueba autorizada: el pentesting se ejecuta con autorización escrita del dueño de los sistemas, que es lo que lo distingue de los delitos tipificados en la Ley 30096.
Preguntas frecuentes sobre pentesting continuo en el Perú
¿En qué se diferencia del pentest anual tradicional?
El pentest anual es una fotografía: válida el día que se toma, obsoleta con el siguiente despliegue. El modelo continuo trabaja en ciclos recurrentes sincronizados con sus cambios, de modo que cada versión relevante queda validada y cada corrección se re-testea antes del siguiente ciclo.
¿Cada cuánto se ejecutan los ciclos de prueba?
Depende de su ritmo de despliegues y de la criticidad de los activos. Lo habitual es combinar ciclos profundos trimestrales o semestrales con validación focalizada tras cambios relevantes. El calendario se define con usted en la llamada de descubrimiento.
¿Las pruebas interrumpen la operación?
No. Cada ciclo tiene alcance, horarios e intensidad acordados previamente. Las pruebas con potencial impacto en disponibilidad se programan en ventanas definidas o se ejecutan con controles que evitan afectar producción.
¿Un programa continuo ayuda con el cumplimiento normativo?
Sí. Aporta evidencia periódica del deber de seguridad de la Ley 29733, respalda la gestión de riesgos que supervisa la SBS en entidades financieras y alinea a las entidades públicas con la seguridad digital exigida por el DL 1412. Los informes ciclo a ciclo sirven como trazabilidad ante auditores y reguladores.
¿Qué incluye cada ciclo?
Pruebas de intrusión sobre el alcance acordado, informe en español con hallazgos priorizados por riesgo y evidencia, recomendaciones de remediación y re-test de cada vulnerabilidad corregida. El programa arranca con un ciclo base que establece el punto de partida.
¿Cuánto cuesta y cuánto tarda un pentesting continuo en el Perú?
Depende del alcance: cuántas aplicaciones, APIs, direcciones IP o sedes entran, la profundidad de la prueba y las ventanas disponibles. El costo y el plazo se confirman en la propuesta que recibe tras solicitarla. Solicitar cotización.
Conclusión
En el Perú, la pregunta ya no es si su empresa será atacada, sino si la próxima versión de sus sistemas saldrá a producción validada o a ciegas. Con el país liderando la actividad de malware en la región y el phishing creciendo en sofisticación, el pentest anual deja demasiados meses sin cobertura. El pentesting continuo cierra esa brecha: prueba al ritmo de sus despliegues, verifica cada corrección y le deja trazabilidad para el negocio y para el regulador. Si sus plataformas no se detienen, su validación de seguridad tampoco debería.
Solicite su pentesting continuo en el Perú con DragonJAR
Si su empresa opera en el Perú —banca y servicios financieros, minería, agroexportación, logística y comercio exterior, telecomunicaciones o sector público—, un programa continuo mantiene validada su superficie de ataque al ritmo de sus cambios. Cada ciclo entrega informe en español con hallazgos priorizados por riesgo, recomendaciones prácticas de remediación y verificación de que las correcciones quedaron efectivas.
Al completar el formulario, un especialista agenda con usted una llamada de descubrimiento sin costo: en esa conversación se revisan sus activos, la frecuencia de sus despliegues y el alcance recomendado para el programa. Después recibe una propuesta técnica y económica a la medida, con el calendario de ciclos propuesto. Sin compromiso.
Conozca nuestros servicios de seguridad informática y dé el primer paso.