BioHacking – ¿Una nueva era de desarrollo? o ¿de terror?
Se ha puesto de moda los nuevos blogs y sitios especializados de tecnología sobre la nueva tendencia del desarrollo tecnológico en mano de jóvenes o personas inquietas que alejados de la inalcanzable tecnología que ostentan grandes laboratorios biológicos, buscan liberar su creatividad e ingenio en un biolaboratorio improvisado en el garaje o sótano de su casa. Su objetivo dista del hacking tradicional a software comercial o la búsqueda incesante de fallas de vulnerabilidad en los sistemas informáticos de grandes o pequeñas corporaciones. Hoy sus esfuerzos se encaminan a la experimentación biológica, a la modificación de un código que no se basa en los tradicionales unos y ceros del sistema binario, sino en una serie de cadenas basadas en cuatro letras del alfabeto, A (adedina), T (timina), C (citosina), G (guanina), el lenguaje del ADN.

Según vemos su descripción en wikipedia, en el ADN, cada vagón es un nucleótido, y cada nucleótido, a su vez, está formado por un azúcar (la desoxirribosa), una base nitrogenada (que puede ser adenina→A, timina→T, citosina→C o guanina→G) y un grupo fosfato que actúa como enganche de cada vagón con el siguiente. Lo que distingue a un vagón (nucleótido) de otro es, entonces, la base nitrogenada, y por ello la secuencia del ADN se especifica nombrando sólo la secuencia de sus bases. La disposición secuencial de estas cuatro bases a lo largo de la cadena (el ordenamiento de los cuatro tipos de vagones a lo largo de todo el tren) es la que codifica la información genética: por ejemplo, una secuencia de ADN puede ser ATGCTAGATCGC.. y puede ser traducida como el color de los ojos, incluso, su forma. Leer más…


13 julio 2010 



